Soñamos con ella, la planeamos, nos endeudamos para pagarla y claro, la disfrutamos. Pero ¿sabemos por qué la llamamos “luna de miel”?

Hay varias teorías sobre el origen de este nombre refiriéndose al tiempo posterior a la boda en la que los novios pasan un tiempo para estar juntos. Yo os escribo la que más me convenció.

La expresión data del siglo XVI, refiriéndose al primer mes (y en cosencuencia la primera luna) posterior a la boda. Se dice que durante este tiempo, los novios bebían hidromiel, una bebida que se creía aumentaba la fertilidad.

Los ingleses solían viajar después de la boda visitando a los parientes que no pudieron asistir a la boda, acompañados de algunos familiares. Pero a partir de la Belle Époque, los viajes los hacían únicamente los novios, y normalmente a lugares paradisíacos como la riviera francesa.

Ahora favorecemos lugares más “exóticos” y apartados para disfrutar de unos días de paz y puro amor.